Blog de la Biblioteca Municipal de Alange

Espacio dedicado a difundir la actividad de la biblioteca y foro de discusión sobre la cultura en general.

Posts Tagged ‘poema’

Coplas del viejo labriego

Posted by Pedro Ferreira en junio 3, 2012

Para Carmen Méndez.
 
Una historia verdadera
un labriego me contó
en el Alange extremeño
y aquí lo que sucedió.

Una moza allá por mayo
y en amores requerida,
una duda razonable
con dos llamas que ardían.

El amor lanza requiebros,
entre las jaras y el río,
relincha como un caballo
en la falda del castillo.

El padre, viejo y celoso,
no a la luna sino al viento,
interroga con cuál joven
conviene buen aparejo.

El uno, bien parecido,
de buena familia viene,
el otro, mejor gallardo,
en las tierras de otros crece.

Y la joven que ignoraba
que la balanza se inclina,
sin hojas deja, soñando,
del prado una margarita.

Entre lirios y el tomillo
cuando el sol quema en lo alto,
cabalga el amor naciente,
en la noche entre geranios.

Mas el padre muy astuto
su partido ya ha tomado.
En la tierra el trigo crece,
amarillea ya el campo.

Y a la hora de la siega
una hoz le da a ambos.
El que más trigo se lleve
de su hija tendrá la mano.

El grillo que está escondido
y la cigarra a lo lejos,
animan con sus cantares
la pugna por el trofeo.

Y entre las mieses los mozos
el campo van aclarando,
viste la tierra amarillo
como el sol que está en lo alto.

“Ay, bien mío, date prisa”,
ella dice y mira al cielo
a la sombra de una encina
y los sones de un jilguero.

Uno se pone delante,
el otro suda y pelea,
ninguno queda a la zaga,
paso a paso y siega y siega.

El Matachel allá lejos
se regocija y serpea,
un buitre en el Homenaje
del Cerro de la Culebra,

imponente en su figura,
otea cauto la escena.
Las cinco, marca la torre,
campana de iglesia vieja.

En el prado los dos hombres
dieron fin a la faena,
miles de espigas sin nombre
yacen sin pies en la tierra.

A ellos con paso calmo
el juez felón se aproxima,
bate las alas el buitre,
“Ay, Dios”, suspira la encina.

Cabizbajo y de reojo
a dar sentencia se apresta:
“Iguales, pardiez, iguales”,
dice mintiendo a sabiendas.

El sol que se pone rojo,
los árboles que murmuran,
el grillo y la cigarra callan,
el agua se queda muda.

Un corzo brama a lo lejos
por la traición que malhuele
y a una alondra entre las ramas
el canto se le estremece.

El viejo busca una treta
que a uno ventaja le lleve;
danzando están en las rocas
los lagartos y serpientes.

Moisés levanta su mano
y atar les manda los haces.
El vil zorro de su puño
les dará el duro bramante.

Y atando van los dos jóvenes
haz a haz por la pradera.
Brazo y puño van juntando
todas las espigas muertas.

El viejo al gallardo mozo
le otorga una corta cuerda.
Aprieta que no amarra,
aprieta duro y aprieta.

Un débil nudo le hace,
el joven tanto se esfuerza.
El viejo que fuerte tira
y el trigo cae en la tierra.

El río ya se lamenta.
y quejándose se aleja.
Un caballo rompe al trote
la falda de la Culebra.

Una tórtola en la encina
proyecta su sombra negra.
Un corazón que se enluta,
ríe el sapo y la corneja.

Un toro bravo se muerde
y el vencedor que se alegra.
A recoger va su triunfo.
El otro humilla y se apena.

        ***

Mayo sería, por mayo,
años del hambre en su flor,
en dura tierra extremeña,
en Alange, Badajoz.

Albox, 23 de mayo de 2012

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El último poema de don Miguel de Unamuno

Posted by Pedro Ferreira en febrero 28, 2012

Miguel de Unamuno por Daniel Vázquez Díaz


Morir soñando
"Au fait, se disait-il a lui-même, il parait que mon destin est de mourir en rêvant".
(Stendhal, Le Rouge et le Noir, LXX, «La tranquillité»)
Morir soñando, sí, mas si se sueña
morir, la muerte es sueño; una ventana
hacia el vacío; no soñar; nirvana;
del tiempo al fin la eternidad se adueña.

Vivir el día de hoy bajo la enseña
del ayer deshaciéndose en mañana;
vivir encadenado a la desgana
¿es acaso vivir? ¿y esto qué enseña?

¿Soñar la muerte no es matar el sueño?
¿Vivir el sueño no es matar la vida?
¿A qué poner en ello tanto empeño?:

¿aprender lo que al punto al fin se olvida
escudriñando el implacable ceño
-cielo desierto- del eterno Dueño?

Miguel de Unamuno, 28 de diciembre de 1936

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El gnomo

Posted by Pedro Ferreira en febrero 14, 2012

"... agrandit ce qui n’a pas de bornes,
allonge l’illimité...". 
Charles Baudelaire
Tu luna me muestra su cara oculta
en donde un gnomo encantador habita
y su brebaje de plata hoy me ofrece.
En el espejo amarillo de tu alma
se reflejan mis ojos soñadores
de labios mordidos por el deseo.
Y esa nube que cruza tus montañas
y oculta blanca tus valles profundos
mi mano trémula corre embriagada.
Oh, el lecho marino que se cimbrea
como la dura rama por el viento
hasta explosionar en el hondo abismo
que se colma de labios y de carne.
Oh, alucinada sonrisa, ojos vueltos,
olas deshechas en jirones ebrios
y plata fundida a tu propia sombra.
Qué dulce lasitud queda en las venas
tras probar el veneno de tu jugo.
Qué inmensidad de cielo se navega
tras el naufragio a través de tu sangre.
Tu duende se relame satisfecho
y nueva mixtura a cocer se aplica.

Retamar, diciembre de 2007

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Luz sonora

Posted by Pedro Ferreira en junio 23, 2011

No escapes, amiga, no escapes
del verso, no te fundas en su sombra,
que el brocal de la fuente nos espera,
queda y muda en su canto,
ahora,
mientras tú y yo llegamos,
como luz, como verbo, como llama,
estampa de otro tiempo, de otra era,
poema que derrita
los sueños en sus aguas congelados.
Deja que rece en ti,
en ti ponga palabras que son ondas,
ondas de versos, hondas en amor;
deja como un rizo goloso
sobre el rostro resbalar tus estrellas
en mi cielo;
                    consiente
dibujar a mis dedos en tu espalda
la luna o los caballos o los trenes.
No escapes, amada, no escapes
del verso y fúndete en su luz sonora,
que cante como ayer la muda fuente.

Aguadulce, enero de 2010


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Lícito

Posted by Rosario Martín en febrero 18, 2011

Cántic a l'esperaça, de Josep Alberti
Si alguna vez soñaras
que vienes a buscarme,
es lícito que sepas
que tengo dos heridas
y un grito de dolor,
tres caprichos azules
y esa loca esperanza
que habla de amor.

Rosario Martín

2011

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A Poniente

Posted by Pedro Ferreira en febrero 15, 2011

"...gigante negro hacia el ocaso grana…”,
Juan Ramón Jiménez
Entre las olas se mece tu nombre
bañado en sal y cielo:
codicia de la piel desde la orilla,
desmedida distancia 
como espada clavada entre mis ojos,
minutero de mar
que deshace tus sílabas de hielo
en la corriente amarga
de las horas. Ocaso. Mar en calma.
Te alejas. A Poniente.
¿Te devolverá a mí el reloj de arena?

Retamar, junio de 2007

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Una voz

Posted by Pedro Ferreira en junio 6, 2010

“Temprano levantó la muerte el vuelo.”
Miguel Hernández
En los campos de Gaza sueña el grito:
“¿Qué haré sin tus pestañas negras?
			   		             Solo.
Solo me deja el afilado alambre
de tu Ley prófuga. Pestañas negras
entre claveles yacen estiradas
donde danzaba ayer el viento y olas
mecían nuestros besos.
No fui yo el que rompió la copa. El vidrio
estalló ciego en autobús
contra las paredes
y escribe letras negras de la ira,
negras, como eran negras tus pestañas.
¿Qué haré yo, habibati, sin rozar tus palabras,
sin tu verbo mosaico hermano mío?
Caíste al abismo, gacela amada,
oscuro,
como oscuro se tiñe el aire que respiro,
como oscura la tierra que habitamos
y negra el alma
como eran negras tus pestañas negras.
¿Qué haré yo sin poder besar tus labios
que ya están fríos?
¿Qué sin asir tus dedos
en tu Sderot los días de mercado?
No atendimos la voz que entre lamentos
el búho
apostado en su otero nos lanzaba,
que sólo había ojos y manos y pestañas,
negras pestañas tuyas,
pétalos de la luz que me cegaba.
¿Qué haré yo sin tu sangre en las entrañas?
Se derramó como agua al golpear los sauces,
se derramó y quedó el cuerpo vacío
cuando quedó callado y en silencio
eterno, para siempre.”

Ya el narciso se ahoga en el rocío
esparcido sobre la tierra
			              y sólo
quedan ojos o piedras el día de Wasit,
mientras los cuervos vuelan disfrazados.

Los siete brazos de la muerte lucen
su victoria entre espectros.

Y la voz corre entre las tumbas lúgubre.
Y la voz corre entre las tumbas vivas.

Aguadulce, junio de 2010

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Agujas de tiempo

Posted by Pedro Ferreira en noviembre 27, 2009

Os invito a leer este poema: Agujas de tiempo de Al límite de la espesura. Espero que os guste.
Saludos a todos.

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