Blog de la Biblioteca Municipal de Alange

Espacio dedicado a difundir la actividad de la biblioteca y foro de discusión sobre la cultura en general.

Retrato japonés. Hoy leemos un cuadro.

Posted by Paqui Zurita en marzo 6, 2012

                     

 

Hashiguchi Goyo (1880 – 1921)

Beauty Applying Powder, 1920

 

   Sin duda, nos encontramos ante un magnífico retrato de Hashiguchi Goyo. Esta obra maestra es uno de los trabajos más importantes del arte japonés del siglo XX, un claro y devoto homenaje a las realizaciones del gran Utamaro (1789-1801), uno de los representantes más destacados del movimiento Ukiyo-e que dominó el arte japonés de mediados del siglo XVIII y principios del XIX.

En este grabado Goyo ha logrado capturar el encanto inocente de esta belleza joven en un momento privado, aplicando el polvo a su cuello y hombros mediante un pequeño cepillo, en una pose sumamente elegante y delicada. La composición es perfecta y rinde homenaje al punto de vista tradicional utilizado desde el inicio del ukiyo-e al representar a la modelo frontalmente en un ¾, donde el rostro ocupa por entero el centro del grabado.

Su ejecución es excelente, de ello nos habla unos colores muy bien seleccionados, exquisitos y aterciopelados, contrastados; la sobreimpresión metálica en oro de la caja decorada del espejo y el anillo de su mano derecha; la mica brillante blanca aplicada sobre el fondo y que se opone deliberadamente al retrato, que no distrae nuestra atención con paisaje alguno o elementos decorativos del interior de la habitación donde se encuentra la joven; las flores del estampado del borde del kimono que se derraman sobre su piel resbalando por su hombro izquierdo desnudo, ofreciéndonos todo un mundo de sensualidad femenina sugerido bajo la seda; los delicados toques de luz rosáceos sobre la piel, que adivinamos suave y delicada, para sugerir volumen; y la  gradación del color en la bata estampada, lo que se llama Kanoko, puntos de color leonado, uno de los motivos más populares del período Edo.

Se trata de la imagen erotizada de una joven mujer durante sus momentos privados, basado en una sensualidad explícita y directa, tratado desde un punto de vista íntimo y relajado. Nos encontramos ante un retrato realista, una representación no simbólica o idealizada, ni inmaterial, su verdadera modelo tenía el rostro tal cual vemos en la impresión.

En el diseño del retrato vemos que no se trata de un simple homenaje a Utamaro donde Goyo absorbe todo el estudio académico del maestro del ukiyo-e, sino que desarrolla ese conocimiento construyendo un diseño propio y modificado para reflejar su propia visión artística y de la cultura moderna japonesa en la que vivía. Realizado con colores planos y con un dibujo muy expresivo, donde la belleza adquiere una dimensión inusitada. Goyo, al igual que sus contemporáneos, quedó fuertemente influenciado por los estilos europeos de la pintura, en particular por los retratos femeninos de Degas y Renoir, sus poses y los tonos de los impresionistas franceses. El resultado fue impresionante.

Hashiguchi Goyo creó sólo 14 copias durante su corta vida, realizando su primera impresión en 1915, a la edad de treinta y cinco, titulada “En la bañera” o Yuami , una obra maestra, y el último poco antes de su muerte en 1921, con tan solo cuarenta y un años. Estas impresiones se encuentran entre las más caras estampas japonesas modernas que un coleccionista pueda adquirir. De no haber sido por su prematura muerte podría haberse convertido en el principal artista japonés del siglo XX.

En Japón se conoce como ukiyo-e la estampación, inicialmente en blanco y negro, de grabados a todo color a partir del S. XVIII realizados mediante xilografía, técnica de grabado en madera, que se remonta posiblemente al periodo Edo (1615-1868). Así mismo ukiyo es un vocablo zen que significa transitoriedad de la vida. Esta  “pintura de un mundo indefinido” cambió su significado a lo largo del siglo XVII para indicar  “el mundo despreocupado” de la vida ciudadana, con sus placeres pasajeros:

   “Vivir sólo el presente, poniendo toda la atención en disfrutar de la luna, el sol, la flor del cerezo y las hojas de arce, cantando melodías, bebiendo vino, divagando, sin preocuparnos de nada de la pobreza que nos mira fijamente cara a cara, evitando toda preocupación, como una calabaza que flota en el río dejándose llevar por la corriente”.

El siglo XVII fue una época de mecenazgo en Japón, dándose impulso tanto a la literatura, el teatro Kabuki, la pinturay, particularmente, el ukiyo-e. Es la época en la que se comienza a experimentar con el color y los temas, siendo éstos directamente tomados de los barrios de placer del Edo (actual Tokio).  En todo caso, el rasgo característico de las nuevas estampas son las escenas de género que artesanos, mercaderes y toda suerte de personajes urbanos, buscaban con fines “relajantes”. No siendo casual que su surgimiento se diese en las casas de placer de Edo, siendo en sus inicios un arte menor vinculado a las clases sociales que frecuentaban dichos ambientes.

Utamaro fue el primer grabador en retratar mujeres desnudas cuyas modelos eran tanto las cortesanas de Yoshiwara (barrios más popular y animado de la época) como las mujeres públicas de los barrios de placer que ejercían sin permiso oficial o cualquier otro tipo de mujer sencilla, lo fundamental eran captar la belleza ideal que se oculta tras el ser corpóreo.

El retrato de esta joven aplicándose los polvos cosméticos de Hashiguchi Goyo, pertenece al género artístico conocido como Bijin-ga, término que  se utiliza para definir los retratos idealizados de mujeres japonesas. Este género no existe en occidente. Estas obras no son pinturas sino Ukiyo-e. La mayoría de los artistas ukiyo-e produjeron obras Bijin-ga, siendo éste uno de los temas centrales del género. Sin embargo, solo unos pocos, incluyendo a Utamaro, Harunobu Suzuki, Shinsui Ito, Toyohara Chikanobu y Kiyonaga Torii, son considerados como los más grandes innovadores y maestros de este género artístico japonés. 

 http://cuadernoderetazos.wordpress.com/2011/06/18/

Autora: Paqui Zurita Corbacho.

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4 comentarios to “Retrato japonés. Hoy leemos un cuadro.”

  1. Pues veréis, hay una serie de curiosidades que he encontrado indagando por ahí que, por no cargar en extensión este artículo, creo que merecerían la pena ser contadas en otro. Había pensado en, siguiendo el hilo del “ukiyo-e”, comentar esta vez una xilografía paisajística que nos sirviera de telón de fondo para traerlas a colación.

  2. Qué lujo admirar una pintura y recibir información “ipso facto”.Gracias

  3. Magnífico retrato, efectivamente. Muchísimas gracias, también, por tan fantástico acercamiento al arte japonés.

  4. juanjo1976 said

    Todo lo que escribes me encanta, me transmite mucho. Aparte de una fabulosa aportación técnica, me haces viajar en el tiempo, me haces partícipe de tus letras, como si formara parte de ellas… Enhorabuena Paqui!!

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