Blog de la Biblioteca Municipal de Alange

Espacio dedicado a difundir la actividad de la biblioteca y foro de discusión sobre la cultura en general.

Poemas escogidos al azar

Posted by Biblioteca Alange en enero 7, 2010

 

 

 

 

 

Introducción

Estatua realizada por Coullaut Valera; el busto de Torcuato Luca de Tena en la glorieta que lleva su nombre; la glorieta de los Machado o la Glorieta de María Luisa Fernanda.

Muchos fueron los intentos de erigir un monumento al gran poeta de la ciudad Gustavo Adolfo Bécquer, nacido en la Calle Conde de Barajas nº 25 en 1834 y que muere victima de tuberculosis con tan solo 34 años de edad. Autor de las famosas Rimas y Leyendas como “La Rosa de Pasión”, “La Venta de los Gatos”, “El Monte de las Ánimas” o “Maese Pérez el Organista” ha pasado a la eternidad consagrado como el poeta del amor y del sentimiento.

Historia

El primer intento de realizarle un monumento vino de manos de un grupo de intelectuales quienes se lo encargaron a Antonio Susillo pero finalmente no se pudo realizar. Hay ya que situarse entrado el siglo XX para que de nuevo cobre auge el proyecto, esta vez impulsado por el Comité de Juegos Florales que estaba encabezado por los Hermanos Álvarez Quintero.

Como ya había fallecido el escultor Susillo, esta vez le encargan el monumento al marchenero Lorenzo Coullaut Valera quien realiza el boceto que traslada al mármol en Barcelona el escultor italiano Bechini. Como resultado se obtiene en 1911 un maravilloso conjunto que combina a la perfección los estilos o corrientes vigentes en la época como eran el simbolismo, realismo, romanticismo y modernismo.

Se configura mediante una estructura o base en forma octogonal con peldaños donde se situa el pedestal con las inscripciones de la fecha de macimiento y muerte del poeta de la que pende una guirnalda cuajada de flores y en contraposición arriba, una corona de laurel ascendente ciñe el apellido del autor. Del pedestal emerge el busto de Bécquer basado en el célebre retrato que de él hiciera su hermano Valeriano.

El resto del conjunto es toda una alegoría a la temática esencial de su obra: el Amor. Se combina el mármol con el bronce.

 

 

Hay dos figuras en este último material que representan a dos Cupidos mancebos. Uno de ellos con una posición un tanto inestable, intenta lanzar un dardo a las señoritas sedentes y representa al Amor que Hiere. El otro Cupido desparrama su cuerpo en los peldaños victima del sentimiento amoroso. En su pecho podemos observar cómo tiene clavado el dardo. Representa al Amor Herido.Por último, viendo el monumento desde el otro ángulo, encontramos tres señoritas vestidas a la usanza decimonónica cuyos rostros reflejan las reacciones diversas que sienten en distintas fases amorosas:- La Primera, representa al Amor que Viene o Futuro y vemos como se encuentra espectante e ilusionada con el nuevo amor.

– La central simboliza al Amor Presente y en su rostro vemos como está viviendo el momento y como se evade del mundo exterior no importandole nada aparte de lo que siente.

– Por último, y en contraste con las anteriores, observamos como la última aparece cabizbaja y sin tener ninguna ilusión dejando caer las flores que en otro tiempo lo significaron todo y que ya no son nada. Todo el monumento rodea un centenario Taxodium.

En su origen, esta glorieta contaba con anaqueles para libros donde se podian consultar las célebres obras del poeta mientras el visitante se dejaba llevar por el evocador paraje. No se olviden de obsservar como aún los eternos enamorados siguen depositando ramos de flores junto al grupo escultórico.

 Fuente: www.sol.com

LII

Olas gigantes que os rompéis bramando

en las playas desiertas y remotas,

 envuelto entre la sábana de espumas,

 ¡llevadme con vosotras!

Ráfagas de huracán que arrebatáis

del alto bosque las marchitas hojas,

arrastrado en el ciego torbellino,

¡llevadme con vosotras!

Nubes de tempestad que rompe el rayo

 y en fuego ornáis las desprendidas orlas,

arrebatado entre la niebla oscura,

¡llevadme con vosotras!

Llevadme, por piedad, a donde el vértigo

con la razón me arranque la memoria…

 ¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme

con mi dolor a solas!

Con este poema de Gustavo Adolfo Bécquer, perteneciente al libro “Rimas y otros poemas” podemos ir eligiendo material para nuestra visita literaria a Sevilla, en la que haremos, por supuesto, una parada en el monumento dedicado a Bécquer que se encuentra en el Parque de María Luisa.

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